La inspección profunda va mucho más allá de un vistazo rápido. Suele incluir:
1. Carrocería y pintura: medición de espesores de pintura en 30-50 puntos para detectar repintados, golpes y soldaduras ocultas.
2. Estructura: revisión de largueros, pilares y el bastidor del motor; señales de reparación estructural invalidan la compra.
3. Mecánica: compresión de cilindros, fugas, estado de correas, frenos, suspensión y neumáticos.
4. Electrónica: escaneo completo OBD de todos los módulos y prueba de sistemas (aire acondicionado, elevalunas, luces).
5. Rueda de repuesto, gato y herramientas.
6. Documentación: coincidencia del VIN en chasis, parabrisas, etiquetas y papeles.
El costo típico es de 100 a 250 dólares por vehículo según la ciudad y profundidad. Comparado con el valor del coche y el flete, es la mejor inversión: detecta un problema antes de pagar el flete y antes de que el coche salga del país.